La tiroides es una glándula endocrina pequeña, con forma de mariposa, ubicada en la parte anterior del cuello, justo debajo de la nuez de Adán.
A pesar de su tamaño, cumple una función esencial en el equilibrio metabólico del organismo.
Produce dos hormonas fundamentales: la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), que regulan el metabolismo, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, el crecimiento, la energía y el desarrollo neurológico.
La función tiroidea está controlada por la hipófisis, que libera la hormona TSH.
Cuando la tiroides produce poca hormona, la TSH aumenta; cuando produce en exceso, la TSH disminuye.
Cuando este equilibrio se altera, pueden aparecer diferentes enfermedades, principalmente el hipotiroidismo y el hipertiroidismo.
Por otro lado, la glándula tiroides es un sitio muy frecuente de aparición de tumores o bultos, denominados nódulos tiroideos. Algunos de estos nódulos pueden ser malignos, es decir, corresponder a un cáncer de tiroides.
No todas las enfermedades tiroideas requieren una operación. La cirugía de tiroides se indica sólo cuando es realmente necesaria. Muchas veces basta con observar, pero en otros casos operar es la forma más segura y definitiva de resolver el problema.
Indicaciones habituales:
Cada paciente es distinto y cada tiroides también. No existen cirugías “estándar”. Existe la cirugía correcta para cada persona.
La seguridad en esta cirugía no depende solo de la técnica, sino de una combinación de experiencia, tecnología y trabajo en equipo. Según numerosos estudios publicados, los cirujanos de alto volumen tienen menos complicaciones y mejores resultados globales. A grandes rasgos , la remoción de la glandula tiroides involucra los siguientes riesgos:
La recuperación suele ser rápida. Tras una internación breve —entre 12 y 24 horas— muchos pacientes regresan a sus actividades habituales entre 3 y 14 días. La actividad física puede retomarse progresivamente entre las 2 y 4 semanas. El acompañamiento posterior es fundamental para la tranquilidad y seguridad del paciente.
La cirugía de tiroides es una herramienta precisa, segura y altamente efectiva cuando está en manos experimentadas. Cuando el paciente lo necesita, representa un tratamiento adecuado que le permite solucionar su dolencia, y retomar, en la gran mayoria de los casos, su vida nuevamente en forma plena y rapida