Las glándulas paratiroides son cuatro estructuras muy pequeñas, del tamaño de una lenteja, ubicadas detrás o alrededor de la glándula tiroides. Su función principal es regular los niveles de calcio en sangre a través de la hormona paratiroidea (PTH).
Cuando una o más paratiroides producen PTH en exceso (hiperparatiroidismo), el calcio en sangre se eleva (hipercalcemia). Esto puede afectar múltiples sistemas: huesos, riñones, músculos, sistema nervioso y digestivo.
La cirugía de paratiroides puede ser desafiante debido a su pequeño tamaño, su variabilidad anatómica (no en todas las personas se encuentran en el mismo lugar) y su estrecha relación con estructuras cervicales complejas como nervios y vasos.
El hiperparatiroidismo se divide en primario, secundario y terciario, cada uno con mecanismos fisiopatológicos diferentes.
Indicaciones habituales:
Para saber cuántas y cuáles glándulas están afectadas se utilizan estudios de imagen.
Ninguno es perfecto: todos aportan información diferente.
Estudios habituales:
La elección depende del tipo de hiperparatiroidismo, de la concordancia de las imágenes y del juicio del cirujano especializado.
La cirugía de paratiroides es altamente efectiva y, en centros de experiencia, ofrece tasas de curación superiores al 95–99% en el hiperparatiroidismo primario, con excelentes resultados en las formas secundarias y terciarias.