Patologías de la Glándula de la Tiroides

La tiroides es una glándula endocrina pequeña, con forma de mariposa, ubicada en la parte anterior del cuello, justo debajo de la nuez de Adán. A pesar de su tamaño, cumple una función esencial en el equilibrio metabólico del organismo.

Produce dos hormonas fundamentales: la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), que regulan el metabolismo, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, el crecimiento, la energía y el desarrollo neurológico.

La función tiroidea está controlada por la hipófisis, que libera la hormona TSH. Cuando la tiroides produce poca hormona, la TSH aumenta; cuando produce en exceso, la TSH disminuye.

Cuando este equilibrio se altera, pueden aparecer diferentes enfermedades, principalmente el hipotiroidismo y el hipertiroidismo. Por otro lado, la glándula tiroides es un sitio muy frecuente de aparición de tumores o bultos, denominados nódulos tiroideos. Algunos de estos nódulos pueden ser malignos, es decir, corresponder a un cáncer de tiroides.

Principales enfermedades de la tiroide

1. Hipotiroidismo

El hipotiroidismo ocurre cuando la glándula tiroides produce menos hormonas de las necesarias, lo que provoca una desaceleración del metabolismo.

Es una enfermedad frecuente, sobre todo en mujeres adultas, y en la mayoría de los casos no requiere tratamiento quirúrgico.


Causas frecuentes

  • Enfermedad autoinmune (tiroiditis de Hashimoto).
  • Cirugías o tratamientos previos con yodo radiactivo.
  • Déficit de yodo.
  • Medicamentos (litio, amiodarona).
  • Causas congénitas.


Síntomas

  • Cansancio, somnolencia, lentitud mental.
  • Aumento de peso sin cambios en la dieta.
  • Piel seca, caída de cabello, uñas frágiles.
  • Intolerancia al frío.
  • Estreñimiento.
  • Cambios de ánimo o depresión.
  • Alteraciones menstruales o infertilidad en mujeres.


Diagnóstico

Se confirma con TSH elevada y T4 libre baja.

En algunos casos, se complementa con anticuerpos antitiroideos para identificar una causa autoinmune.


Tratamiento

El hipotiroidismo no requiere cirugía. El tratamiento se basa en la suplementación hormonal con levotiroxina, en dosis personalizadas y controladas por un endocrinólogo. Un manejo adecuado permite llevar una vida completamente normal.

El Dr. Yanzon trabaja junto a un grupo selecto de endocrinólogos especializados en el tratamiento del hipotiroidismo, que acompañan a los pacientes para lograr un equilibrio hormonal estable y seguro.


2. Hipertiroidismo

El hipertiroidismo se produce cuando la glándula tiroides libera un exceso de hormonas, acelerando el metabolismo y generando síntomas como nerviosismo, pérdida de peso, palpitaciones o insomnio.

En algunos casos, es necesario extirpar la glándula tiroides para curar el hipertiroidismo, especialmente en las siguientes circunstancias:

  • Bocio grande o compresivo.
  • Nódulo o adenoma tóxico, que funciona de forma autónoma.
  • Bocio multinodular tóxico.
  • Falla o intolerancia al tratamiento médico o con yodo radiactivo.
  • Cuando se busca un control definitivo de la enfermedad, por ejemplo, en mujeres jóvenes con deseo de embarazo o pacientes con efectos adversos a los medicamentos.


Cirugía en hipertiroidismo

La cirugía de tiroides en hipertiroidismo puede ser un procedimiento más desafiante, ya que estas glándulas suelen estar aumentadas de tamaño y con mayor circulación sanguínea.

Por ello, es fundamental llegar al quirófano con un adecuado manejo metabólico, logrado mediante el trabajo conjunto entre el cirujano y el endocrinólogo. Esto permite minimizar complicaciones y asegurar un resultado quirúrgico óptimo. En este tipo de procedimientos, la experiencia del equipo quirúrgico es determinante para lograr los mejores resultados y máxima seguridad.

3. Nódulos tiroideos

Los nódulos tiroideos son bultos o tumores que se manifiestan como pequeñas “pelotas” dentro de la glándula. Son una causa muy común de consulta endocrinológica. La mayoría son benignos y no requieren tratamiento, salvo cuando son grandes (más de 4 cm), provocan síntomas por compresión, o presentan características sospechosas en los estudios de imagen.

La detección de un nódulo tiroideo requiere la realización de estudios complementarios que permitan determinar su naturaleza.


Diagnóstico y evaluación

  • Ecografía tiroidea: determina tamaño, número, forma y contenido del nódulo.
  • Dosajes hormonales: permiten evaluar si el nódulo altera la función tiroidea.
  • Punción aspiración con aguja fina (PAAF): se realiza para analizar las células del nódulo.

No todos los nódulos requieren punción. Se indica especialmente cuando:

  • Miden más de 10 mm y presentan características sospechosas.
  • Muestran crecimiento progresivo.
  • Existen antecedentes familiares de cáncer tiroideo.
  • Se acompañan de ganglios sospechosos en el cuello.


Clasificación de Bethesda

El resultado de la punción se informa según la Clasificación de Bethesda, que orienta la probabilidad de malignidad y la conducta a seguir:

CATEGORÍA 1 RESULTADONo diagnóstico / muestra insuficiente
CONDUNCTA HABITUALRepetir punción
CATEGORÍA 2 RESULTADOBenigno
CONDUNCTA HABITUALControl periódico. Dependiendo del tamaño y la presencia de síntomas, puede requerir algún tratamiento o cirugía
CATEGORÍA 3 RESULTADOAtipia de significado indeterminado (AUS/FLUS)
CONDUNCTA HABITUALEstudio molecular o nueva punción
CATEGORÍA 4 RESULTADOSospecha de neoplasia folicular / Hürthle
CONDUNCTA HABITUALEstudio molecular o cirugía diagnóstica
CATEGORÍA 5 RESULTADOSospechoso de malignidad
CONDUNCTA HABITUALCirugía
CATEGORÍA 6 RESULTADOMaligno
CONDUNCTA HABITUALCirugía


Estudios moleculares

En algunos nódulos con resultado indeterminado (categorías 3 y 4 de Bethesda) puede realizarse un estudio molecular del material obtenido por punción. Estos estudios buscan alteraciones genéticas o mutaciones (como BRAF, RAS, RET/PTC o PAX8-PPARγ) que ayudan a determinar el riesgo de malignidad y a personalizar la decisión terapéutica, evitando cirugías innecesarias.


Tratamiento

Los nódulos benignos se controlan periódicamente, salvo en los casos en que la cirugía pueda mejorar los síntomas. Los nódulos sospechosos o malignos, o aquellos benignos que generan compresión o molestias, suelen requerir tratamiento quirúrgico. La cirugía permite confirmar el diagnóstico, aliviar síntomas y, cuando corresponde, curar la enfermedad.

4. Cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides es uno de los tumores malignos más frecuentes. Afortunadamente, la mayoría presenta un pronóstico muy favorable con tratamiento oportuno.

En la gran mayoría de los casos, el cáncer de tiroides no produce síntomas iniciales. Suele descubrirse como un hallazgo incidental, durante estudios realizados por otras causas, como una ecografía de vasos del cuello.

Cuando se manifiesta clínicamente, puede presentarse con:

  • Bulto firme o duro en el cuello.
  • Ronquera o cambios en la voz.
  • Dificultad para tragar o respirar.
  • Ganglios palpables.


Tipos principales

Existen distintos tipos de cáncer de tiroides. Los más frecuentes son:

  • Carcinoma papilar (≈85–90%): evolución lenta y excelente pronóstico si recibe el tratamiento adecuado.
  • Carcinoma folicular (≈10%): buen pronóstico, con posibilidad de diseminación hematógena.
  • Carcinoma medular: menos común, originado en las células C productoras de calcitonina; puede asociarse a síndromes hereditarios.
  • Carcinoma anaplásico: muy raro y agresivo.


Tratamiento

El tratamiento de un cáncer o sospecha de cáncer de tiroides incluye —salvo excepciones— una cirugía.

La extensión de la misma depende de:

  • Tipo y tamaño del tumor.
  • Compromiso de estructuras vecinas.
  • Evidencia o sospecha de ganglios linfáticos afectados.
  • Preferencias del paciente y estado general.

En algunos pacientes con diagnóstico presuntivo o posible de carcinoma diferenciado de tiroides (papilar, folicular o de células oncíticas), la remoción parcial de la glándula (lobectomía, hemitiroidectomía o istmectomía) puede ser suficiente.

Sin embargo, cuando existen altas probabilidades de requerir tratamiento con yodo radiactivo, nódulos sospechosos en el otro lóbulo, riesgo anestésico elevado o ganglios comprometidos, suele recomendarse la remoción completa de la glándula.

La presencia o sospecha de ganglios afectados puede indicar la necesidad de un vaciamiento cervical, procedimiento que se realiza en la misma cirugía y que implica un tiempo operatorio mayor.

Durante la cirugía, el cirujano puede requerir la colaboración de un patólogo en quirófano para realizar biopsias intraoperatorias que permitan adaptar el procedimiento a los hallazgos.

La cirugía de tiroides, con o sin vaciamiento ganglionar, es compleja por la cercanía de estructuras como la tráquea, los nervios laríngeos recurrentes, las glándulas paratiroides y los vasos del cuello.

Estudios internacionales demuestran que los mejores resultados y menores complicaciones se obtienen con cirujanos de alto volumen (más de 40–50 casos anuales).

El Dr. Alejandro Yanzon realiza más de 250 cirugías de tiroides y paratiroides por año, siendo uno de los cirujanos con mayor experiencia en Argentina y un referente regional en cirugía endocrina de cabeza y cuello.

Pronóstico

Cada caso debe evaluarse de forma individual.

No obstante, en la mayoría de los cánceres diferenciados y en el carcinoma medular, la tasa de curación es muy alta.

En cambio, los cánceres indiferenciados o anaplásicos tienen un pronóstico más reservado debido a su alta agresividad.

Enfoque multidisciplinario

El Dr. Alejandro Yanzon trabaja dentro de un equipo multidisciplinario altamente especializado, integrado por los profesionales deIntegralis y por especialistas del Hospital Italiano de Buenos Aires y otras instituciones de referencia.

El equipo está conformado por expertos en:

  • Endocrinología
  • Cirugía de Cabeza y Cuello
  • Diagnóstico por Imágenes
  • Anatomía Patológica
  • Medicina Nuclear
  • Oncología
  • Fonoaudiología
  • Nutrición
  • Anestesiología y evaluación del riesgo quirúrgico

Este enfoque integral permite ofrecer tratamientos seguros, personalizados y basados en evidencia, priorizando no solo la curación oncológica, sino también la calidad de vida, la función y la estética del paciente.
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