La tiroides es una glándula endocrina pequeña, con forma de mariposa, ubicada en la parte anterior del cuello, justo debajo de la nuez de Adán.
A pesar de su tamaño, cumple una función esencial en el equilibrio metabólico del organismo.
Produce dos hormonas fundamentales: la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), que regulan el metabolismo, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, el crecimiento, la energía y el desarrollo neurológico.
La función tiroidea está controlada por la hipófisis, que libera la hormona TSH.
Cuando la tiroides produce poca hormona, la TSH aumenta; cuando produce en exceso, la TSH disminuye.
Cuando este equilibrio se altera, pueden aparecer diferentes enfermedades, principalmente el hipotiroidismo y el hipertiroidismo.
Por otro lado, la glándula tiroides es un sitio muy frecuente de aparición de tumores o bultos, denominados nódulos tiroideos. Algunos de estos nódulos pueden ser malignos, es decir, corresponder a un cáncer de tiroides.
El hipotiroidismo ocurre cuando la glándula tiroides produce menos hormonas de las necesarias, lo que provoca una desaceleración del metabolismo.
Es una enfermedad frecuente, sobre todo en mujeres adultas, y en la mayoría de los casos no requiere tratamiento quirúrgico.
Causas frecuentes
Se confirma con TSH elevada y T4 libre baja.
En algunos casos, se complementa con anticuerpos antitiroideos para identificar una causa autoinmune.
Tratamiento
El hipotiroidismo no requiere cirugía.
El tratamiento se basa en la suplementación hormonal con levotiroxina, en dosis personalizadas y controladas por un endocrinólogo.
Un manejo adecuado permite llevar una vida completamente normal.
El Dr. Yanzon trabaja junto a un grupo selecto de endocrinólogos especializados en el tratamiento del hipotiroidismo, que acompañan a los pacientes para lograr un equilibrio hormonal estable y seguro.
El hipertiroidismo se produce cuando la glándula tiroides libera un exceso de hormonas, acelerando el metabolismo y generando síntomas como nerviosismo, pérdida de peso, palpitaciones o insomnio.
En algunos casos, es necesario extirpar la glándula tiroides para curar el hipertiroidismo, especialmente en las siguientes circunstancias:
La cirugía de tiroides en hipertiroidismo puede ser un procedimiento más desafiante, ya que estas glándulas suelen estar aumentadas de tamaño y con mayor circulación sanguínea.
Por ello, es fundamental llegar al quirófano con un adecuado manejo metabólico, logrado mediante el trabajo conjunto entre el cirujano y el endocrinólogo.
Esto permite minimizar complicaciones y asegurar un resultado quirúrgico óptimo.
En este tipo de procedimientos, la experiencia del equipo quirúrgico es determinante para lograr los mejores resultados y máxima seguridad.
Los nódulos tiroideos son bultos o tumores que se manifiestan como pequeñas “pelotas” dentro de la glándula.
Son una causa muy común de consulta endocrinológica.
La mayoría son benignos y no requieren tratamiento, salvo cuando son grandes (más de 4 cm), provocan síntomas por compresión, o presentan características sospechosas en los estudios de imagen.
La detección de un nódulo tiroideo requiere la realización de estudios complementarios que permitan determinar su naturaleza.
No todos los nódulos requieren punción. Se indica especialmente cuando:
El resultado de la punción se informa según la Clasificación de Bethesda, que orienta la probabilidad de malignidad y la conducta a seguir:
En algunos nódulos con resultado indeterminado (categorías 3 y 4 de Bethesda) puede realizarse un estudio molecular del material obtenido por punción. Estos estudios buscan alteraciones genéticas o mutaciones (como BRAF, RAS, RET/PTC o PAX8-PPARγ) que ayudan a determinar el riesgo de malignidad y a personalizar la decisión terapéutica, evitando cirugías innecesarias.
Los nódulos benignos se controlan periódicamente, salvo en los casos en que la cirugía pueda mejorar los síntomas. Los nódulos sospechosos o malignos, o aquellos benignos que generan compresión o molestias, suelen requerir tratamiento quirúrgico. La cirugía permite confirmar el diagnóstico, aliviar síntomas y, cuando corresponde, curar la enfermedad.
El cáncer de tiroides es uno de los tumores malignos más frecuentes.
Afortunadamente, la mayoría presenta un pronóstico muy favorable con tratamiento oportuno.
En la gran mayoría de los casos, el cáncer de tiroides no produce síntomas iniciales.
Suele descubrirse como un hallazgo incidental, durante estudios realizados por otras causas, como una ecografía de vasos del cuello.
Cuando se manifiesta clínicamente, puede presentarse con:
El tratamiento de un cáncer o sospecha de cáncer de tiroides incluye —salvo excepciones— una cirugía.
La extensión de la misma depende de:
Cada caso debe evaluarse de forma individual.
No obstante, en la mayoría de los cánceres diferenciados y en el carcinoma medular, la tasa de curación es muy alta.
En cambio, los cánceres indiferenciados o anaplásicos tienen un pronóstico más reservado debido a su alta agresividad.
El Dr. Alejandro Yanzon trabaja dentro de un equipo multidisciplinario altamente especializado, integrado por los profesionales deIntegralis y por especialistas del Hospital Italiano de Buenos Aires y otras instituciones de referencia.
El equipo está conformado por expertos en: