Las glándulas salivales son estructuras encargadas de producir saliva, un fluido esencial para la digestión, la lubricación de la cavidad oral, la salud dental y la protección contra infecciones. Existen tres pares principales de glándulas salivales mayores -parótidas, submandibulares y sublinguales- y cientos de glándulas salivales menores distribuidas en labios, mejillas, paladar y lengua.
Su anatomía es compleja: las parótidas se ubican delante del oído, rodeando el nervio facial; las submandibulares, bajo el maxilar inferior; y las sublinguales, en el piso de la boca. Esta cercanía con estructuras nerviosas y vasculares de alta relevancia (nervio facial, hipogloso, vasos faciales y linguales) hace que su abordaje quirúrgico requiera gran precisión y experiencia.
Las patologías de las glándulas salivales pueden dividirse en tres grandes grupos:
Las glándulas salivales pueden inflamarse por infecciones virales (como paperas), bacterianas o por enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögren. Estas inflamaciones pueden causar dolor, aumento de volumen y dificultad para masticar o abrir la boca. El tratamiento inicial suele ser médico, con hidratación, antibióticos, antiinflamatorios y control de la causa subyacente.
Rara vez se requiere un procedimiento quirúrgico convencional o mínimamente invasivo para el manejo agudo del cuadro infeccioso o inflamatorio; sin embargo, puede ser necesario un tratamiento quirúrgico posterior cuando se identifica una causa estructural, como una obstrucción del conducto salival o una litiasis persistente.
La sialolitiasis (formación de cálculos salivales) afecta principalmente la glándula submandibular debido a la viscosidad y el trayecto ascendente de su conducto excretor. Los pacientes suelen presentar dolor y aumento del volumen glandular durante las comidas, que luego disminuye progresivamente. Con el tiempo, los episodios se vuelven más frecuentes y pueden asociarse a infecciones recurrentes.
El diagnóstico se realiza mediante ecografía o tomografía, que permiten visualizar el cálculo y evaluar el estado de la glándula. El tratamiento se orienta a eliminar la causa obstructiva y preservar la función glandular.
Los tratamientos incluyen:
Las neoplasias de las glándulas salivales constituyen un grupo amplio y heterogéneo de tumores que pueden ser benignos o malignos. Su diagnóstico y tratamiento requieren una evaluación precisa, dado que se desarrollan en estrecha relación con estructuras nerviosas y vasculares del cuello y la cara.
La glándula parótida es la glándula salival mayor más frecuentemente afectada por tumores. Su principal característica anatómica es que el nervio facial atraviesa su espesor, dividiendo la glándula en lóbulos superficial y profundo. Este nervio es responsable del movimiento de los músculos de la expresión facial.
Durante la cirugía parotídea, la identificación, preservación y monitoreo del nervio facial son pasos críticos. La extensión del procedimiento depende del diagnóstico (benigno o maligno), el tamaño, la ubicación y la relación con el nervio. Por ello, estas cirugías deben realizarse por equipos con amplia experiencia y con acceso a tecnología avanzada, como el neuro-monitoreo intraoperatorio, la anatomía patológica en tiempo real y estudios de imagen de alta resolución.
En ciertas circunstancias, en tumores malignos que comprometen el nervio, puede ser necesario resecar una porción del mismo para lograr una resección oncológica completa. En esos casos, es fundamental contar con alternativas de reconstrucción microquirúrgica y técnicas de reanimación facial complejas.
El trabajo conjunto del Dr. Alejandro Yanzon con el Dr. Larrañaga —especialista en reanimación facial y microcirugía— permite ofrecer a los pacientes todas las alternativas de reconstrucción funcional y estética, sin comprometer el objetivo oncológico principal de la cirugía.
Los tumores benignos representan aproximadamente el 70–80% de las neoplasias salivales. El más frecuente es el adenoma pleomorfo, que se presenta como una masa indolora y de crecimiento lento. Aunque benigno, puede transformarse en maligno si no se trata. Otros tumores benignos incluyen el tumor de Warthin, el oncocitoma y el adenoma de células basales.
El tratamiento es quirúrgico y consiste en la resección completa de la lesión preservando el nervio facial. En la glándula parótida se realiza una parotidectomía superficial o total, según la localización del tumor.
Los tumores malignos de las glándulas salivales son menos frecuentes pero de gran complejidad. Entre los más comunes se encuentran el carcinoma mucoepidermoide, el carcinoma adenoide quístico, el carcinoma ex adenoma pleomorfo y el adenocarcinoma. Su comportamiento puede variar desde formas de crecimiento lento hasta lesiones altamente agresivas.
El diagnóstico se basa en estudios de imagen (ecografía, resonancia magnética) y en punción aspiración con aguja fina (PAAF). En quirófano, la biopsia intraoperatoria por congelación puede ser clave para definir la extensión del procedimiento.
El tratamiento principal es quirúrgico, y puede requerir desde una parotidectomía superficial hasta una resección más amplia con vaciamiento cervical. En tumores de alto grado o con riesgo de recurrencia se indica radioterapia complementaria.
El tratamiento de las patologías de las glándulas salivales, en particular las tumorales, requiere experiencia, planificación y un enfoque multidisciplinario. El Dr. Alejandro Yanzon y su equipo realizan un alto volumen anual de cirugías de cabeza y cuello, incluyendo procedimientos complejos sobre glándulas salivales y reconstrucciones microquirúrgicas. Su experiencia permite ofrecer resultados oncológicos seguros con excelente preservación funcional y estética.
El manejo integral de estas enfermedades requiere la colaboración de múltiples especialidades. El equipo del Dr. Yanzon incluye especialistas en Cirugía de Cabeza y Cuello, Diagnóstico por Imágenes, Anatomía Patológica, Oncología, Radioterapia, Rehabilitación y Reanimación Facial, así como anestesiólogos y fonoaudiólogos especializados.
Este abordaje permite ofrecer tratamientos seguros, personalizados y basados en evidencia, priorizando tanto la curación oncológica como la función y la estética facial del paciente.