Tratamiento Multidisciplinario del Melanoma

El melanoma es un tipo de cáncer de piel que requiere un abordaje integral para su tratamiento.

Esta guía está dirigida a pacientes diagnosticados con melanoma, con el objetivo de brindar información clara y detallada sobre las opciones terapéuticas disponibles, sus principales indicaciones y una descripción precisa de las cirugías realizadas en estos casos.

Enfoque multidisciplinario

El tratamiento del melanoma involucra a distintos profesionales de la salud: dermatología, cirugía, oncología, patología y, en ocasiones, especialistas en radioterapia y psicología. El trabajo conjunto permite definir la mejor estrategia según las características individuales de cada persona y del tumor.

Tratamientos disponibles para el melanoma

1. Cirugía: pilar fundamental del tratamiento

La cirugía es la base del tratamiento en la mayoría de los melanomas detectados en etapas iniciales. Su objetivo es extirpar el tumor con un margen de piel sana para asegurar la eliminación completa de las células cancerosas.

¿Cómo se realiza la cirugía?
El procedimiento habitual es la escisión local amplia. Esto significa que, bajo anestesia local o general según el caso, el cirujano delimita una zona alrededor del melanoma, marcando un margen de seguridad, y extrae el tumor junto a una franja de tejido sano circundante. El tamaño del margen depende de la profundidad y extensión del tumor, y se determina por guías clínicas internacionales.

En áreas donde el margen quirúrgico es extenso o la ubicación lo requiere (por ejemplo, cara, cuero cabelludo, manos, pies), es común que después de extirpar el melanoma se necesiten procedimientos reconstructivos. Estos incluyen el uso de injertos de piel (tejido tomado de otra zona del cuerpo) o colgajos (segmentos de piel y tejido subyacente movilizados para cubrir la zona).

Estas técnicas buscan lograr una adecuada cicatrización, mejorar la apariencia y mantener la función de la zona intervenida. Muchos pacientes requieren estos procedimientos reconstructivos para restaurar la forma y función tras la cirugía de melanoma.


Detección y biopsia del ganglio centinela
En melanomas de cierto grosor o con características de riesgo, se recomienda evaluar si el cáncer ha comenzado a diseminarse hacia los ganglios linfáticos. Para ello, se realiza la biopsia del ganglio centinela.

Este procedimiento consiste en localizar el primer ganglio linfático al que drena la linfa desde la zona del tumor (el llamado "ganglio centinela"). Antes de la cirugía, se inyecta un marcador radiactivo y/o un colorante azul alrededor de la cicatriz del melanoma. Estos productos viajan a través de los vasos linfáticos y permiten que el cirujano identifique visualmente y con instrumentación especial el ganglio centinela durante la operación. Una vez detectado, este ganglio es extirpado y analizado por el patólogo para verificar si contiene células tumorales.

Si el ganglio centinela resulta negativo (sin células cancerosas), generalmente no se requiere cirugía adicional en los ganglios. Si es positivo, se puede valorar la necesidad de retirar más ganglios linfáticos y considerar tratamientos complementarios.


Linadenectomía
En situaciones donde se confirma la presencia de melanoma en los ganglios linfáticos, se puede indicar la extirpación de varios ganglios de la región afectada.


Cirugía de metástasis
Para casos donde el melanoma se ha diseminado a otros órganos, pueden considerarse cirugías para extirpar lesiones específicas, siempre que sea posible y beneficioso para la persona.

2. Inmunoterapia

La inmunoterapia estimula el propio sistema inmunológico para atacar las células cancerosas. Se utiliza principalmente en melanomas avanzados o metastásicos. Los medicamentos más utilizados son los inhibidores de puntos de control inmunitario (como pembrolizumab, nivolumab). Está indicada para pacientes con enfermedad avanzada, recaídas o cuando la cirugía no es posible.

3. Terapia dirigida

La terapia dirigida utiliza fármacos que actúan sobre alteraciones genéticas específicas de las células tumorales, como la mutación BRAF. Está indicada en pacientes cuyo melanoma presenta estas mutaciones, sobre todo en etapas avanzadas.

4. Quimioterapia

La quimioterapia emplea medicamentos para destruir células cancerosas. Su uso es menos frecuente actualmente debido a la eficacia de otros tratamientos, pero puede considerarse cuando no se responde a inmunoterapia o terapia dirigida.

5. Radioterapia

La radioterapia utiliza rayos de alta energía para destruir células malignas. Se reserva para casos especiales, como melanomas no operables, metástasis cerebrales o para aliviar síntomas.

Conclusión

El abordaje del melanoma depende de múltiples factores: el estadio, las características del tumor y el estado general de la persona. Es fundamental que el tratamiento sea multidisciplinario y adaptado a cada paciente. Ante cualquier duda, siempre consulte con su equipo médico especializado.

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